¬ŅC√≥mo sabemos si alguien est√° realmente muerto?

De camino a la escuela, Oliver y Edward estaban caminando junto al Liten Burial Ground, un cementerio local situado en Basingstoke, en el centro sur de Inglaterra.

Caminaron a lo largo de su ruta diaria a la escuela, pero esta vez, algo inusual llam√≥ su atenci√≥n: Los ni√Īos oyeron una voz descolorida y gritando que ven√≠a de una de las tumbas, pero era demasiado silencioso entender las palabras.

«¬ŅOyes eso o me estoy volviendo loco?» Oliver le pregunt√≥ a Edward incr√©dulo.

«¬°Maldita sea, Mary! ¬°Yo s√≠! Suena como si alguien gritara a trav√©s de un frasco de vidrio», dijo Edward.

«Si vamos a explorar el cementerio ahora, llegaremos tarde a clase y nos meteremos en problemas. Hablemos con el director de esto. Los adultos siempre saben qu√© hacer». Dijo Oliver.

Oliver y Edward corrieron r√°pidamente a su escuela y se acercaron al director de la escuela.

«¬°Sr. Thomson, hay voces que salen del cementerio!» Oliver le grit√≥ a su maestro.

«¬°Eso es una tonter√≠a! Los j√≥venes no deber√≠an andar por ah√≠ diciendo mentiras sobre el difunto». Dijo el Sr. Thomson: «Para nuestra pr√≥xima clase, lee el resto del libro del √Čxodo y luego presenta un resumen del mismo delante de toda la clase. Edward, pareces culpable, as√≠ que ayudar√°s a Oliver». El Sr. Thomson a√Īadi√≥ enojado.

«¬°Pero, Sr. Thomson, no estamos mintiendo! REALMENTE hay voces que vienen del cementerio.» Dijo Oliver con l√°grimas en los ojos.

«Deber√≠as saberlo mejor que eso. ¬°Se acab√≥ la discusi√≥n!» Dijo el Sr. Thomson a Oliver y Edward y los chicos se fueron.

*** No, no, no, no, no, no.

Los ni√Īos no estaban mintiendo – los gritos eran la voz de la Sra. Blunden, que tuvo la desgracia de ser enterrada antes de que muriera en Basingstoke, Inglaterra, a mediados de julio de 1674. Varias personas ese d√≠a repitieron las afirmaciones de Oliver y Edward, pero para cuando se reabri√≥ la tumba ya era demasiado tarde. Las u√Īas de la Sra. Blunden estaban cubiertas de sangre y su ata√ļd estaba ara√Īado por dentro en sus intentos de escapar.

La Sra. Blunden fue incorrectamente declarada muerta mientras estaba viva.

Hist√≥ricamente, a menudo era dif√≠cil saber si alguien estaba muerto o en coma y, como consecuencia, muchas personas han sido enterradas prematuramente y la historia de la Sra. Blunden es una de muchas. En los siglos XVIII y XIX en Europa, el miedo a ser enterrado vivo era un problema tan com√ļn que los ricos y cautelosos pod√≠an comprar ata√ļdes elegantes que ten√≠an campanas dentro – en caso de que te despertaras, pod√≠as pedir ayuda.

En el pasado, los ata√ļdes de seguridad equipados con campanas sol√≠an ser una cosa.

Entonces, ¬Ņc√≥mo sabemos si alguien est√° realmente muerto? Esta deber√≠a ser una respuesta simple, ¬Ņverdad? Cuando uno est√° muerto, uno est√° muerto. Pero, la muerte se define de muchas maneras, no necesariamente por las ciencias m√©dicas, sino por la ley. En los Estados Unidos, hay dos criterios principales para determinar si alguien est√° m√©dicamente «muerto»: la muerte cardiopulmonar (interrupci√≥n de la respiraci√≥n y de los latidos del coraz√≥n) y la muerte cerebral (ausencia de actividad neuronal). Curiosamente, la «muerte cerebral» es una adici√≥n mucho m√°s reciente a los criterios m√©dicos para la muerte y su diagn√≥stico es determinado principalmente por un m√©dico. Para determinar si alguien tiene muerte cerebral, el m√©dico examina los reflejos del tronco encef√°lico, como la p√©rdida de los reflejos pupilares (las pupilas no se contraen cuando se iluminan los ojos con luz), la falta de latidos card√≠acos y la falta de movimientos respiratorios (tambi√©n conocida como prueba de apnea). √Čticamente, estos son criterios interesantes para determinar la muerte porque un individuo con muerte cerebral cuyo coraz√≥n sigue latiendo, cuyos pulmones siguen expandi√©ndose y cuyo cuerpo sigue estando rosado y caliente es tan «muerto», legalmente hablando, como un individuo cuyo coraz√≥n ha dejado de latir y cuyo cuerpo se ha vuelto r√≠gido y fr√≠o.

¬ŅCu√°ndo llamas a la hora de la muerte de alguien? Esta es, con mucho, la cuesti√≥n m√°s importante en nuestra era actual de trasplante cl√≠nico de √≥rganos y existe una gran controversia entre la relaci√≥n entre la determinaci√≥n de la hora de la muerte y la donaci√≥n de √≥rganos. Obviamente, si un paciente es un donante de √≥rganos, usted quiere llamarlo m√°s pronto que tarde, porque con cada segundo que pasa en un donante fallecido, la viabilidad del √≥rgano disminuye tremendamente.

Actualmente, la llamada «regla del donante muerto» (DDR) es el patr√≥n oro de la obtenci√≥n de √≥rganos actual. El nombre es enga√Īoso porque la RDA no es una regla ni un reglamento, sino m√°s bien una norma √©tica que se ha adaptado ampliamente en la comunidad m√©dica. La DDR b√°sicamente dice que est√° mal matar a una persona (por ejemplo, quit√°ndole sus √≥rganos vitales) para salvar la vida de otra. Por lo tanto, antes de extraer los √≥rganos vitales, la persona debe tener muerte cerebral o ser evaluada por muerte cardiopulmonar. Sin embargo, los m√©dicos desaf√≠an la regla DDR todo el tiempo, como cuando una familia solicita que un m√©dico retire el soporte de vida de un paciente con muerte cerebral: t√©cnicamente, el cese del soporte de vida causa la muerte, no la enfermedad subyacente.

La «regla del donante muerto» es el est√°ndar de oro para la obtenci√≥n de √≥rganos.

¬ŅY qu√© hay de los muertos m√°s obvios, los casos sin resolver, los muertos? El tiempo de su muerte (cardiopulmonar) es usualmente determinado por un pat√≥logo. Sorprendentemente, lo primero que un pat√≥logo puede comprobar es si el fallecido lleva puesto un reloj. Especialmente, si el reloj est√° roto, porque esto dar√≠a una idea de la hora de la muerte como resultado de una lesi√≥n traum√°tica, como la muerte causada por un accidente automovil√≠stico o una ca√≠da. Otros m√©todos utilizados para determinar la hora fisiol√≥gica de la muerte incluyen la medici√≥n de la temperatura corporal (el cuerpo, normalmente alrededor de 37 C, pierde 1,5 C por hora hasta que alcanza la temperatura de su entorno circundante) y por…. ¬°insectos! El estudio de cu√°ndo y c√≥mo varias especies de insectos entran en los cad√°veres se llama «entomolog√≠a forense» y los pat√≥logos pueden estimar la hora de la muerte observando la etapa del ciclo de vida de ciertos insectos que est√°n presentes en la carne humana. Y el lugar de la muerte no importa – ya sea que usted muera en su apartamento o sea asesinado en un campo de ma√≠z, ellos pueden evaluar su muerte observando los ciclos de vida de las moscas dom√©sticas o de las moscas de la carne/de los caballos. ¬°Los insectos est√°n por todas partes! (No importa cu√°n limpia est√© su casa.)

«¬°Una vez que dejes de respirar, te encontraremos! «Dijo la Mosca de la Carne.

En el caso de la Sra. Blunden, no se sent√≠a muy bien, as√≠ que fue al m√©dico a buscar agua de amapola, que consum√≠a por su efecto narc√≥tico. Despu√©s de beberlo, se hab√≠a quedado tan profundamente dormida que un m√©dico la diagnostic√≥ err√≥neamente con muerte cardiopulmonar. Afortunadamente, hoy en d√≠a en los pa√≠ses occidentales la gente rara vez es enterrada prematuramente. Antes de la d√©cada de 1930, cuando una persona estaba muriendo, su familia, amigos, parientes, cl√©rigos y vecinos se reun√≠an en su casa y trataban de pasar los √ļltimos momentos consolando a la persona que se estaba muriendo. Ahora, la mayor√≠a de la gente muere en un ambiente m√©dico profesionalizado en lugar de en sus hogares y esta transici√≥n de su lugar de muerte es llamada por los historiadores la «Muerte Invisible», simplemente porque empezamos a esconder nuestras «muertes» dentro de las paredes del hospital, en lugar de experimentarlo como parte de la interacci√≥n diaria de la comunidad. Adem√°s, los avances considerables en la tecnolog√≠a m√©dica, como los respiradores y las sondas de alimentaci√≥n, han ayudado a las personas a vivir m√°s tiempo. Es menos probable que se entierre prematuramente cuando un equipo de profesionales m√©dicos en un hospital monitorea constantemente los latidos de su coraz√≥n y sus patrones de respiraci√≥n.

Objetivamente hablando, s√≥lo hay un tipo de muerte, ya sea que el paciente tenga muerte cerebral o haya sido diagnosticado con muerte cardiopulmonar, el resultado es el mismo: usted est√° muerto y hay una ausencia irreversible de circulaci√≥n. Pero la pol√≠tica, la √©tica, la ley y la medicina definen la muerte de manera diferente, categoriz√°ndola o descomponi√©ndola en diferentes tipos de muertes, a√Īadiendo otra capa moral y legal de complejidad en la definici√≥n de muerte.

Referencias:

  1. Robert M. Sade MUERTE DE CEREBRO, MUERTE DE CARDIAC, Y LA REGLA DEL DONANTE MUERTO. J S C Med Assoc. 2011 Agosto
  2. Determinación de la hora de la muerte: http://www.exploreforensics.co.uk/estimating-the-time-of-death.html

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